Tarde o temprano...
Dice un conocido refrán que
"No hay mal que dure cien años... ni persona que lo aguante"
Llegan momentos memorables, momentos de risas, momentos de gozo, momentos de lágrimas, de tristezas, momentos en los que es mejor estar solo, momentos en los que nos gustaría estar acompañados, momentos de arrepentimiento y de orgullo, momentos en que no sabemos que decir, momentos de enojo... de frustración, otros en los que extrañamos a los que no están aquí, momentos en los que dañamos con nuestras palabras, momentos de meditación, algunos otros de amor, momentos para compartir, momentos de decepción, pero no todo es malo, pues a final de cada uno de esos momentos, aprendemos algo, todo es aprendizaje, cualquier lado es nuestra escuela, en cualquier lugar conocemos, vivimos, hacemos o dejamos... Oportunidades únicas que lamentablemente no siempre sabemos aprovechar, ideas que no salen de nuestra mente, que sabemos que en un futuro podemos llevar a cabo pero que tal vez aún no es el momendo adecuado... La importancia que le damos a cada momento radica en cómo nos sentimos y en la situación en la que nos encontramos. Pero debemos de determinar hasta donde es suficiente y hasta cuando vamos a tolerar ciertos eventos. Quizás no podemos controlar todo lo que pasa a nuestro alrededor pero sí somos capaces de modificar algunas cosas...



1 Opiniones, críticas y similares:
Creo que hay dos tipos de circunstancias:
1. Las que podemos controlar total/parcialmente.
2. Las que están fuera de nuestras manos totalmente. (De estas ni hablar)
Lo feo, feo es cuando hay alguna circunstancia del grupo 1 y no hacemos nada al respecto, dejamos que otros tomen nuestras decisiones.
Por
Nessa Yávëtil, a las junio 15, 2007 11:24 p.m.
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