Desde la cueva... y otros rincones

26 junio, 2008

391 o cuando nos convertimos en un número

Hace unas semanas fui a Guanajuato, habitualmente uno sale del estresante movimiento de la ciudad cuando va a fiestas, de paseo, a bodas, a visitar a la familia, pero en esta ocasión tocó funeral. No es agradable ver a todos chillando, extrañando ni preguntándose ¿por qué?... Pero es una situación de la vida, o del fin de ella, a todos nos tocará en algún momento, nunca sabemos cuando, por lo que es mejor vivir con la conciencia tranquila y aceptarla cuando nos llegue, es un destino que tooooodos compartimos y el único al que no podemos huir, al menos en el aspecto terrenal. Me sirvió la experiencia como recordatorio de mis antepasados queridos, así que fui a visitar este pasado fin de semana a los bisabuelos, que bien que mal, estuvieron en mi infancia. Cuando me muera, quiero que me cremen, no que me entierren, quizás hecha polvo puedo recorrer el mundo y sus espacios más minúsculos...

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