Desde la cueva... y otros rincones

21 mayo, 2012

Esa noche...

¡Cómo olvidar esa noche! Si su recuerdo me persigue y yo siempre me dejo alcanzar.
Aquella en la que accediste a compartirte y fuiste mía, sólo una noche serena e intensa, sólo una noche bastó para pensar en el "sí, todavía..." Esa noche repentina y soberbia que sin planes y con un juego nos dio sed de placer. Esa noche en que tu mirada se reflejó en la mía y sin pensarlo, como si tuvieran magneto nuestros labios se unieron. Una noche sin contradicciones, sin remordimientos ni represiones, esa noche inolvidable donde nuestros cuerpos agitados no pedían descanso. Esa noche sensual, mística y repleta de tentaciones por satisfacer. Una noche única e incomparable, donde la pasión arrebató cualquier pizca de razón. Esa noche insuperable desde que, tan solo el roce de tu piel, tan solo el calor de tu aliento en mi nuca, tan solo el aroma que me llega al acercarme a tu ser, tan solo esa sonrisa traviesa que expresa más que cualquier palabra, desde esa noche insólita cualquier detalle tuyo me excita. Antes de esa noche ya te conocía, te lo digo, exacerbadamente me gustas, no lo oculto y mi mirada me delata. Esa atinada noche, ahora motor de mis noches de autocomplacencia, mi deseo te observa desde entonces, alerta en su guarida, esperando paciente el siguiente punto de partida.

0 Opiniones, crí­ticas y similares:

Publicar un comentario

<< Principal